miércoles, 18 de abril de 2007

Aventura Nocturna

Nuevo Blog, Inaugurando esta cosa. Esto es una prueba, esto es una prueba.

Marcianos que asesinan, “Amor” y vénganos tu reino. Pienso en Dios y en su venganza.

Pienso en las almas y en la mía. Veo a unos tipos en la tevé, selenitas creo, que mueren y se reviven.

Uno asesina al otro con dagas, y luego lo revive para continuar la tortura. Me hace pensar en esta savia etérea que supuestamente nos llena. La facilidad que existe hoy en día para hacer esto, la soltura que tenemos. Se pasan al “Señor” y su espíritu Santo por el culo, pero los hueones… Los hueones se entretienen y de ahí quieren dar sermones, me hablan y no entienden lo que dicen. Ahora los tipos de lanzan ácido en el corazón y yo prefiero rascarme la espalda y mover la pelvis al ritmo de este rap. Negritas con poca ropa y negros fumando pititos, con dientes de oro, como si me fuera fácil pensar en las dos cosas a la vez arriba de un Cadillac rosado que brinca. P-I-M-P dice en los anillos que tengo en la mano. Extraterrestres, tetas, monjas, chefs, monjas chefs y chefs disfrazados de monjas extraterrestres con tetas grandes. Voy por las tetas normales, canal cincuentaytanto. Se fueron… no importa, la tetona se va dejando un helicóptero, una explosión y una minita sudada, bailando la “Gasolina” en el canal de al lado, ¡Qué filete!

“Oh Dios mío!”, ahora los tipos se sacan los ojos. Mueren y resucitan. Milenios de cultura religiosa como mascando chicle. Seguro que estos hueones eran los que se rascaban las bolas en misa… Mmmm… Como yo. –Bla bla, bla blablabla bla. –Si hueón, Amén. Y “¡anillos, de roca La Mole quiero ser!” Un tipo duro que habla ronco y ríe, sabe que se los come a todos a combos, pero a la puta le gusta el sujeto millonario.
Maratón de Seinfeld. Lucha libre, ataca matraca. Hora de piscolas, unos paliativos traídos directos desde Paraguay, le compro tres quinazos a la Flaca, dos papelillos al viejo de la esquina, que parece un mono de greda. Son las tres, vuelvo a casa, están pasando los créditos. No sé qué les pasó a los loquitos que se mataban, pero espero hayan arreglado sus asuntos como gente civilizada. Como lo hacen en el mundo real.

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