lunes, 23 de abril de 2007
Un Fetichismo Noventero.
Paseando indiscriminadamente por el internet, comiendo a destajo lo que los links, que pululan como hormigas entre páginas ya conocidas por todos, tengan para ofrecer. Me
encuentro con un link que me envia un amigo, en Youtube.com, sitio fijo de nuestros click diarios. Se los dejo alla arribita para que le echen un ojo.
Es de una serie algo olvidada ya, más de alguno la recordará, que a mi me parece ejemplar. Es un show que resume toda la historia del humor basura que se consume tan facilmente hoy. Es un referente habla de los incios de estos programas clase B, gringos, idiotizadores y sinsentido que nutrieron mis domingos y fomentaron el desarrollo de este "plastiche cultural" (como dice el profe de Seminario) que tengo en la cabeza. A partir de una seguidilla de tributos a lo absurdo y lo barato, se ha formado en algunos un criterio visual carroñero, fetichista, de segunda mano, pero que aún así es demasiado sutil, demasiado fino para dejarse llevar por ingenuidades de moda. Ese criterio lo formaron shows de Tevé como el de arriba, "4 Locos En El Set", junto con otros grandes que nunca fueron lo suficientemente buenos para tener algo más de continuidades en las parrillas televisivas de la época, como "The Frantics" (donde salía el señor cabeza de canoa), al que no le recuerdo el nombre en español, a ver si alguien ayuda. Junto con programas más gringos y familiares, como "3 por 3", "Paso a Paso" (que nunca me gustó, para ser sincero); la "Fuerza G" y los robots de después de almuerzo; "Twin Peaks" en la noche y películas de bajo presupuesto y harta sangre; etc.
Siempre nuestra vida se ha estado figurando según influencias externas, y creo que este criterio visual del cual hablo existe en todos nosotros, en alunos de manera más intensa, estudiada, viciosa, pero al fin y al cabo, en todos nosotros.
Estoy perdiendo el hilo del discurso asi que les dejo el tema abierto para que, el que quiera, opine acerca de influencias que lo marcaron, que lo tienen donde está en el espectro visual. Todo vale! Desde las soup opera que veían las abuelitas que yo aún recuerdo compartir con la mía, pasando por el Sabado Gigantes, hasta PinPon o El Tata Colores.
Le agradezco a mi amigo Porn por enviar los videos, notable rescate!
miércoles, 18 de abril de 2007
Aventura Nocturna
Nuevo Blog, Inaugurando esta cosa. Esto es una prueba, esto es una prueba.
Marcianos que asesinan, “Amor” y vénganos tu reino. Pienso en Dios y en su venganza.
Pienso en las almas y en la mía. Veo a unos tipos en la tevé, selenitas creo, que mueren y se reviven.
Uno asesina al otro con dagas, y luego lo revive para continuar la tortura. Me hace pensar en esta savia etérea que supuestamente nos llena. La facilidad que existe hoy en día para hacer esto, la soltura que tenemos. Se pasan al “Señor” y su espíritu Santo por el culo, pero los hueones… Los hueones se entretienen y de ahí quieren dar sermones, me hablan y no entienden lo que dicen. Ahora los tipos de lanzan ácido en el corazón y yo prefiero rascarme la espalda y mover la pelvis al ritmo de este rap. Negritas con poca ropa y negros fumando pititos, con dientes de oro, como si me fuera fácil pensar en las dos cosas a la vez arriba de un Cadillac rosado que brinca. P-I-M-P dice en los anillos que tengo en la mano. Extraterrestres, tetas, monjas, chefs, monjas chefs y chefs disfrazados de monjas extraterrestres con tetas grandes. Voy por las tetas normales, canal cincuentaytanto. Se fueron… no importa, la tetona se va dejando un helicóptero, una explosión y una minita sudada, bailando la “Gasolina” en el canal de al lado, ¡Qué filete!
“Oh Dios mío!”, ahora los tipos se sacan los ojos. Mueren y resucitan. Milenios de cultura religiosa como mascando chicle. Seguro que estos hueones eran los que se rascaban las bolas en misa… Mmmm… Como yo. –Bla bla, bla blablabla bla. –Si hueón, Amén. Y “¡anillos, de roca La Mole quiero ser!” Un tipo duro que habla ronco y ríe, sabe que se los come a todos a combos, pero a la puta le gusta el sujeto millonario.
Maratón de Seinfeld. Lucha libre, ataca matraca. Hora de piscolas, unos paliativos traídos directos desde Paraguay, le compro tres quinazos a la Flaca, dos papelillos al viejo de la esquina, que parece un mono de greda. Son las tres, vuelvo a casa, están pasando los créditos. No sé qué les pasó a los loquitos que se mataban, pero espero hayan arreglado sus asuntos como gente civilizada. Como lo hacen en el mundo real.
Marcianos que asesinan, “Amor” y vénganos tu reino. Pienso en Dios y en su venganza.
Pienso en las almas y en la mía. Veo a unos tipos en la tevé, selenitas creo, que mueren y se reviven.
Uno asesina al otro con dagas, y luego lo revive para continuar la tortura. Me hace pensar en esta savia etérea que supuestamente nos llena. La facilidad que existe hoy en día para hacer esto, la soltura que tenemos. Se pasan al “Señor” y su espíritu Santo por el culo, pero los hueones… Los hueones se entretienen y de ahí quieren dar sermones, me hablan y no entienden lo que dicen. Ahora los tipos de lanzan ácido en el corazón y yo prefiero rascarme la espalda y mover la pelvis al ritmo de este rap. Negritas con poca ropa y negros fumando pititos, con dientes de oro, como si me fuera fácil pensar en las dos cosas a la vez arriba de un Cadillac rosado que brinca. P-I-M-P dice en los anillos que tengo en la mano. Extraterrestres, tetas, monjas, chefs, monjas chefs y chefs disfrazados de monjas extraterrestres con tetas grandes. Voy por las tetas normales, canal cincuentaytanto. Se fueron… no importa, la tetona se va dejando un helicóptero, una explosión y una minita sudada, bailando la “Gasolina” en el canal de al lado, ¡Qué filete!
“Oh Dios mío!”, ahora los tipos se sacan los ojos. Mueren y resucitan. Milenios de cultura religiosa como mascando chicle. Seguro que estos hueones eran los que se rascaban las bolas en misa… Mmmm… Como yo. –Bla bla, bla blablabla bla. –Si hueón, Amén. Y “¡anillos, de roca La Mole quiero ser!” Un tipo duro que habla ronco y ríe, sabe que se los come a todos a combos, pero a la puta le gusta el sujeto millonario.
Maratón de Seinfeld. Lucha libre, ataca matraca. Hora de piscolas, unos paliativos traídos directos desde Paraguay, le compro tres quinazos a la Flaca, dos papelillos al viejo de la esquina, que parece un mono de greda. Son las tres, vuelvo a casa, están pasando los créditos. No sé qué les pasó a los loquitos que se mataban, pero espero hayan arreglado sus asuntos como gente civilizada. Como lo hacen en el mundo real.
miércoles, 4 de abril de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
